| Curso de Instructores del MGI |
En el ritmo desenfrenado de la vida moderna, tanto los ricos como los pobres buscan la felicidad. Todos los seres humanos del planeta aspiran a una vida mejor: tener de que comer, satisfacer las necesidades materiales, tener a gente que nos aman y que amamos, un buen trabajo, etc. Y con todo, sabemos muy bien que la felicidad es algo que se alcanza muy difícilmente... La Felicidad verdadera es un ideal muy lejos de la realidad.
Este estado de cosas no es nuevo. Sin embargo, todos los grandes Maestros a quienes la humanidad conoció en diferentes épocas enseñaron cómo y de que manera concreta, el ser humano puede alcanzar la Felicidad. Todo indica, que la clave del problema está dentro de nosotros mismos. Según todas sus Enseñanzas, la única manera de encontrar la verdadera Felicidad es destruyendo las raíces del ego (el Yo) que nos separa del Ser y dándonos a nuestro prójimo de una manera desinteresada.
Así pues, desde el principio de los tiempos, en todos los Monasterios, hombres y mujeres pertenecientes a todas las grandes Corrientes religiosas (cristiano, budista, hinduista...), intentaron siempre alejarse del ritmo vertiginoso de la vida moderna y buscaron refugio en la naturaleza, a fin de meditar sobre el sentido de la vida y sobre lo Divin, estudiar el Conocimiento liberador y servir al prójimo.
Los Maestros que enseñaron la Tradición monástica a la humanidad (Jesús, Buda, Krishna, Samael Aun Weor, Hermes Trismegisto, Lao-Tseu, Quetzalcoatl, Mahomet...), insistieron en la absoluta necesidad de renunciar a los placeres transitorios de la vida y amar a nuestro prójimo. Sino, toda tentativa de búsqueda de felicidad y de desarrollo espiritual está destinada al fracaso.
Según la Tradición gnóstica milenaria, era preciso regularse minuciosamente todos los aspectos de la vida monástica con la finalidad de permitir a los candidatos “vibrar” interiormente. Al unir la contemplación del Ser con la renuncia voluntaria a las atracciones de este mundo, los individuos llegaban a experimentar lo Real o el Despertar verdadero. En consecuencia, los candidatos, mediante la renuncia a su propia felicidad egoísta y por un amor incondicional a sus hermanas y hermanos (la humanidad), lograban retransmitir la Antorcha del Conocimiento para que otros como ellos puedan encontrar la Vía que conduce a la Felicidad auténtica.
Habiendo tanta gente que sufre sobre el planeta, ¿cómo podemos seguir llevando una existencia plagada de indiferencia e insensibilidad? ¿Cómo podríamos aspirar a la Autorrealización y a la Felicidad espiritual si somos incapaces de demostrar, por actos concretos y simples, nuestra vocación por los que aún sufren?... ayudándolos materialmente, moralmente y espiritualmente. Todos los Seres iluminados que habitaron nuestro mundo dieron su vida entera para aliviar el sufrimiento de la gran Familia Humana.
Samael Aun Weor, bebiendo directamente de la fuente misma de la Tradición monástica verdadera, instauró el Curso de Formación de Instructores (Misioneros). Este Curso, tal como es impartido en el MGI, enseña a los estudiantes como deben vivirse los dos aspectos fundamentales del Camino iniciático: la búsqueda del estado de Contemplación que conduce a la Muerte Mística y al Nacimiento Segundo, y el Sacrificio por Amor desinteresado hacia el prójimo. Esto se logra mediante una vivencia diaria, mediante la práctica de la meditación, la participación en cursos y seminarios gnósticos... y una formación como conferenciante.
El Movimiento Gnóstico Internacional invita pues, a todos aquellos que desean experimentar directamente el Camino Esotérico y que desean igualmente profundizar su propia vivencia gnóstica mediante el Cursos de Misioneros Gnósticos, a fin de transmitir el Mensaje único a todos los rincones del planeta y ayudar a aquellos que, como nosotros, buscan...
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