La Gnosis

Desde las épocas más remotas y a través de toda nuestra historia, el ser humano buscó lo Divino en él, en la naturaleza y en la creación. Maravillosas religiones vieron el día, templos grandiosos, santuarios, lugares de paz y oración...
 
La Gnosis es la síntesis, el summum de las más altas aspiraciones espirituales de la humanidad a través de los siglos. Ella es el alma misma de las grandes Religiones, la más importante Filosofía, la Ciencia de la creación y el Arte sublime que la transmite.

 Nadie puede pretender tener todo el Conocimiento, la Verdad absoluta, no obstante, las grandes Tradiciones se han nutrido siempre de la misma fuente de Sabiduría y Verdad; y aunque ésta se haya expresado de distintas maneras en las diferentes culturas, en esencia, es  la misma Enseñanza, el mismo Mensaje. La Gnosis es este único Mensaje.

La Gnosis es el Conocimiento de si mismo y del Universo, es el Éxtasis del místico que comulga con la Divinidad, es la vida que palpita en todas las cosas y el hilo de oro que la conecta. La Gnosis es Amor y Sabiduría.

La Gnosis, es la Verdad que se nos escapa a cada momento, en nosotros y en torno de nosotros.

La Gnosis es un funcionalismo de nuestra Conciencia.

Gracias a Seres iluminados, hombres y mujeres, la Gnosis nos llegó tal como se enseñaba en los Templos de las grandes Civilizaciones.

Desde siempre, estos Maestros de  la Sabiduría han enseñado el Camino, la Vía que nos lleva al Despertar de la Conciencia, mediante la muerte del ego (nuestros defectos psicológicos), el desarrollo de nuestras facultades latentes y el amor del prójimo.

Para los antiguos Pueblos (Egipcios, Hindúes, Mayas, Incas, Aztecas, Amerindios, Nórdicos, Asiáticos, Africanos...), este Camino era el objetivo de la existencia humana. Era el centro de sus Culturas y sus Enseñanzas más consagradas.

Es el Camino que permite a cada uno de entre nosotros integrar su parte divina: el Ser.

A medida que destruimos nuestro no-Ser (nuestros defectos), afirmamos nuestro verdadero Ser y como consecuencia de ello también, la Conciencia se despierta premunida de todos sus valores (compasión, intuición, inspiración, inteligencia, sabiduría...) y con todas las cualidades que corresponden al Rayo de la Creación al cual pertenece nuestro Ser (Rayo del arte, las ciencias puras o sociales, la enseñanza, la música...). Así pues, cada uno encarna su Individualidad Sagrada.

Un potencial infinito duerme en cada ser humano...